domingo, 2 de junio de 2013

Colaboración de Mar Caramés Moreira en el post de Julio Amigo para #nqspls

AQUÍ OS PRESENTO A MI MADRINA/COLABORADORA EN ESTE POST.

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MAR CARAMÉS MOREIRA


Lcda. en Derecho (por equivocación, según ella misma), desde 2004 desarrolla su verdadera vocación y compatibiliza el trabajo de despacho con la participación como técnico en diferentes programas de inserción laboral. Siempre buscando herramientas y recursos en la red y el mundo 2.0 para la orientación de las personas.

Su cuenta en Twitter: @caramesMar
Su direccion en Linkedin: Mar Caramés



Has tenido alguna vez ganas de escribir una carta como esta? Un post para quienes invierten su tiempo, esfuerzo y recursos en la mejora de su empleabilidad y búsqueda activa de empleo, obteniendo a cambio “SILENCIO”.

CARTA DE PRESENTACIÓN

Querido  responsable de selección, que miras desde la sombra de la soberbia a las personas que no se resignan a ser portada de los lunes al sol:

Seis millones de personas tomamos el sol el lunes, el martes y todos los días de nuestras miserables vidas. No es el sol que más calienta, de las vacaciones, de la playa y el relax. Es una impresión de sombra negra que se alimenta con el miedo a que la luz que se ve al final del túnel,  sea en realidad… un  tren. Han pasado días o meses desde que te envié una carta de presentación con currículum adjunto, (de manual pero mejorada con el toque justo de humillación y elegancia que se exige para la ceremonia de selección).  Busca en tu papelera y allí la encontrarás, tal vez sea ese gurruño que te ha caído fuera; no te molestes en recogerla, es igual a las otras 3.569 que te quedan sobre la mesa.
Escribir la carta de presentación que has desechado en una décima de segundo, me ha ocupado una jornada de mañana y tarde, sin contar la fase previa de varios días  de acopio de materiales, lectura de blogs, tutoriales y vídeos que me he tragado para no cometer ninguno de los errores fatales que me descartarían como candidato. La carta que envié a tu empresa hacía la número 200 de este mes; de mis 420 € mensuales detraigo siempre una cantidad variable para compensar gastos de gasoil, toner, papel y otros imputables a mi proceso de búsqueda activa.

He esperado varios lunes al sol tu respuesta y no me ha llegado, ni tan siquiera un escueto y frio “Acusamos recibo de su carta…”, un mail  de respuesta masiva, un saludo de plantilla modelo, nada de nada.
Sepas que a pesar de tu desprecio (siguiendo las indicaciones de mi coach) he sido insistente que no pesado, y me he acercado en persona a tu empresa. Me ha atendido amablemente un buzón inox de IKEA con un cartel pegado ”deja aquí tu currículum” visto lo cual me he ido a casa para llevar a cabo el plan B.

Al llegar a casa he buscado en internet el teléfono de contacto de tu empresa. No consta; da igual, no me he venido abajo y  con la colaboración de mi red de contactos he conseguido el teléfono de tu oficina; he invertido mi tiempo y el de los míos en  realizar los ejercicios de preparación física y psíquica recomendados y viralizados en las redes bajo el epígrafe El contacto telefónico con el reclutador: musculatura relajada, frases cortas a la par que elegantes, voz grave impostada en tono de fa#  menor… y me he lanzado:


- Buenos días me llamo… y desearía hablar con el responsable de recursos humanos.-
- De dónde llamas?-
- Pues verá, me llamo Mariano y querría contactar con la persona que se encarga de la selección de personal...-
- ¿Para qué quieres hablar con él?-
- Pues verá, como le indicado, me llamo ….y estoy en búsqueda activa de empleo, por ello me gustaría ponerme en contacto con la persona encargada de la selección de personal y ver de qué manera podría concertar una entrevista o remitirle mi currículum vitae -
- Hay un buzón en la entrada de las instalaciones para “echar” el currículum. Déjalo allí. Hasta luego.


Sepas que (siguiendo las indicaciones de mi coach) me he superado, he dedicado más tiempo a la averiguación de tu nombre y apellidos y  lo he intentado de nuevo, por supuesto sin éxito.
No me he dado por vencido y a fin de mejorar en posicionamiento y visibilidad, he participado en cinco seminarios: motivación, currículum,  entrevista de trabajo, trabajo y redes y aprender a emprender.
También me he inscrito en varias bolsas de trabajo y he pedido al técnico del servicio municipal de empleo que intente hacer llegar mi currículum a tu empresa. Misión imposible: Ni él,  ni yo,  ni teléfono, ni mail. Sólo sombra y silencio. En un último intento de contactar contigo y con otros como tú, me he creado un perfil en linkedin y te he invitado a conectar pero no has aceptado mi invitación. También he comenzado a seguirte en twitter,  pero no he sido correspondido.

Tampoco hemos coincidido en la Pinkslipparty, ni en la feria de empleo. Otros compañeros tuyos sí han estado allí gratuita, amable y desinteresadamente. Me han dedicado un minuto y una palabra de ánimo y comprensión y se han llevado mi tarjeta y mi currículum. Recuerdo los tiempos de bonanza, cuando  me llamabas desesperado porque la empresa necesitaba 100 operarios para el día siguiente. Entonces no te importaba que hubiera abandonado la ESO, ni  las lagunas del currículum, ni mi cara en la foto de facebook. Captabas talento a golpe de llamada al móvil, rezando para que alguien contestara al otro lado y te dijera un.. “sin problema, el sábado a las 8” que te librara del marrón. Entonces no había tiempo para experimentos, examen del currículum al microscopio, dinámicas de grupo ni juegos de rol y superar una entrevista de trabajo no era incompatible con vestir camiseta de algodón.

Yo era tu candidato ideal, la demostración empírica de tu talento de headhunter: Nada de bajas médicas, ni demandas de derechos, más de diez años en la misma actividad tolerando la máxima ..”En esta empresa cobrarás poco, pero aprenderás mucho”, mientras tú te liberabas del estrés en fines de semana de esquí, sesiones paint-ball, reuniones de empresa en el Caribe y sesiones de coach para directivos en las capitales europeas.

Yo no he cambiado. Sigo siendo el que hacía la mejor masa para la obra, el que sabía hacer trompos con el carretillo elevador, el más rápido descargando los camiones de Zara, la que más sardinas por minuto metía en la lata de conservas y la que más pulido dejaba el suelo de la oficina.

Lamentablemente llevo más de seis meses sin trabajo,  mi caída de ojos se interpreta en la entrevista de trabajo como falta grave en la ortografía del lenguaje corporal  y la blazer me sienta como a Naomi Campbell los guantes de fregar. Tal vez crees erróneamente que tu eficiencia en la selección de personas viene dada por  tu innato ojo clínico mejorado por tu titulación académica y por las capacidades adquiridas en el máster de recursos humanos, pues has de saber que no. Que la eficacia de tu gestión estaba y está directamente relacionada con mi talento, disponibilidad y capacidad de trabajo, mi responsabilidad, mi  pericia profesional y  la de los millones de candidatos que,  como yo, dedicamos nuestra vida a las empresas y proyectos de otros.

Sepas que es un  gesto de cortesía y amabilidad acusar recibo de la carta de presentación y currículum de las personas que se dirigen a ti,  poniendo a disposición de la empresa su tiempo, su valía y su trabajo. Es una cuestión de educación, talento, empatía, asertividad e inteligencia emocional. ¿No son acaso esas las condiciones que buscas en el candidato ideal en la era del talento?

Ten en cuenta que el sol de los lunes calienta la cabeza de magníficos profesionales  con tu mismo perfil pero  conscientes del valor del  detalle, que sí se tomarían ese pequeño gesto como elemento esencial para el buen desempeño de tu puesto.

A todos los profesionales conscientes de que  las oportunidades están en las personas que entienden la difícil situación de quienes han perdido su trabajo, vaya mi agradecimiento por su consideración, sus consejos y por cada minuto de tiempo que  dedican a las acciones de mejora de la empleabilidad y proyectos de apoyo a la inserción y potenciación del talento.

Fuente:  http://www.gunterfrager.blogspot.com.es/2013/06/sin-actitud-no-hay-talento.html#.UoKkDuL75rc