domingo, 7 de julio de 2013

Colaboración de Antonio Fernández en el post de Sara Azogue para #nqspls

Esta semana contamos con la apreciadísima colaboración de Antonio Fernández, también conocido en redes por su marca personal “AFLabor”, que nos apadrina con un tema muy interesante y de actualidad para todos aquellos que estamos inmersos en plena búsqueda de empleo: la temporalidad y los cambios frecuentes de trabajos en un CV, o lo que también se conoce como Job Hopper. ¿Por qué ya no es negativo y cómo podemos utilizar esta circunstancia los candidatos a nuestro favor?
Antonio Fernández "AFLabor"
Antonio es Doctor en Derecho, con especialidad en Derecho del Trabajo, y profesor en la Universitat Rovira i Virgili en este campo.
Escribe un blog sobre Derecho, RRHH y empleo que recomiendo encarecidamente puesto que divulga conocimientos muy útiles y fácilmente comprensibles.
Podéis encontrarlo también en @aflabor y en LinkedIn.

Determinados aspectos de la vida laboral de los candidatos a un puesto de trabajo han sido tradicionalmente evaluados negativamente por los empresarios o sus seleccionadores de personal. Es el caso de los vacíos temporales en el currículum o los cambios de trabajo. Sobre este último aspecto se ha estimado que no resulta adecuado tener un currículum vitae repleto de frecuentes cambios de empleo. Esa situación provoca rechazo en los empresarios pues se relaciona con características negativas tales como falta de compromiso, ausencia de seriedad, poca fiabilidad, deslealtad, alta conflictividad, etc.

Ya en los años sesenta se consideraba de forma negativa en los Estados Unidos ser un job hopper, es decir, ir «saltando» constantemente de trabajo en trabajo. La literatura anglosajona sobre Gestión de Recursos Humanos extendió este tipo de ideas hasta nuestro país sin tener en cuenta las características propias de nuestro mercado de trabajo. Así, podemos encontrar manuales de selección, cursos formativos, blogs y webs en los que se habla de forma peyorativa de los currículum vitae que contienen cambios frecuentes de trabajo o de empresa. La traducción literal de libros y documentos, el copiar-pegar compulsivo y la mala costumbre de no cuestionarnos nada ni de adaptar las cosas a nuestro entorno han provocado errores como, por ejemplo, el nombrar la Civil Rights Act o las directrices de la Equal Employment Opportunity Commission cuando en nuestro país no son de aplicación por tratarse de legislación estadounidense. O seguir con la idea de que cambiar varias veces de empresa es propio de una persona poco fiable y comprometida, lo que culpabiliza al candidato de forma injusta como a continuación demostraré.

¿Por qué resulta inútil tomar en consideración ese aspecto del currículum de un candidato español?

En primer lugar, tenemos la tasa de temporalidad más elevada de la Unión Europea. Eso significa que en España ha habido muchísimos contratos temporales desde finales de los años 80. No es extraño encontrar personas menores de 40 años, especialmente mujeres, que solo han tenido contratos temporales y han pasado por más de una decena de empresas a lo largo de su vida laboral. Un servidor tiene 34 años, ha pasado por una docena de empleos diferentes y jamás ha tenido un contrato indefinido. ¿Soy un job hopper? No, soy un español nacido en 1978.

En segundo lugar, tenemos un tejido empresarial formado por pequeñas y medianas empresas, la mayoría con menos de 10 trabajadores. En este tipo de empresas no se suele ascender ni se suelen mejorar las condiciones laborales. Eso significa que la única manera de mejorar profesionalmente es cambiando de empresa.

En tercer lugar, tenemos un mercado de trabajo caracterizado por sectores poco cualificados y de elevada estacionalidad como el turismo, el comercio, la agricultura, etc. En algunas profesiones (y regiones) se trabaja mucho en determinadas épocas del año lo que no ayuda a permanecer en la empresa. También se trata de sectores donde la rotación de personal es elevada cosa que no supone un problema para la empresa pues se requiere muy poca cualificación y por eso los nuevos trabajadores aprenden las tareas muy rápido.

Obviamente, un candidato con muchos cambios de trabajo puede que sea realmente una persona conflictiva, poco adaptable, etc. Sin embargo, después de lo que he expuesto ¿sigue teniendo sentido considerar negativamente los cambios frecuentes de empleo o empresa? En mi opinión, las posibilidades de evaluar incorrectamente a un candidato por este motivo son tan elevadas que lo mejor es obviar esa característica de su vida laboral. Por lo tanto, mi consejo es:

a) Para los seleccionadores y empresarios contratantes:
      - no centrarse en los cambios de empresa sino en los motivos del cambio.
      – ser conscientes de que los cambios frecuentes de empleo ya existían antes de la crisis.
      – estudiar el mercado laboral español desde principios de los 80 hasta la actualidad.
b) Para los candidatos con fama de job hopper:
      – no poner en el currículum empleos no relacionados con la oferta que os interesa.
      – explicar en la entrevista los motivos de los cambios de trabajo (se pueden usar los argumentos que he expuesto en el texto).
      – no sentirse culpable de esa situación.

Fuente:  http://objetivorecursoshumanos.wordpress.com/2013/07/07/job-hopper-no-quiero-ser-portada-de-los-lunes-al-sol/