AQUÍ OS PRESENTO A MI MADRINA/COLABORADORA EN ESTE POST.
MAR CARAMÉS MOREIRA
Lcda.
en Derecho (por equivocación, según ella misma), desde 2004 desarrolla
su verdadera vocación y compatibiliza el trabajo de despacho con la
participación como técnico en diferentes programas de inserción laboral.
Siempre buscando herramientas y recursos en la red y el mundo 2.0 para
la orientación de las personas.
Su cuenta en Twitter:
@caramesMar Su direccion en Linkedin:
Mar Caramés
Has
tenido alguna vez ganas de escribir una carta como esta? Un post para
quienes invierten su tiempo, esfuerzo y recursos en la mejora de su
empleabilidad y búsqueda activa de empleo, obteniendo a cambio
“SILENCIO”.
CARTA DE PRESENTACIÓNQuerido
responsable de selección, que miras desde la sombra de la soberbia a
las personas que no se resignan a ser portada de los lunes al sol:
Seis
millones de personas tomamos el sol el lunes, el martes y todos los
días de nuestras miserables vidas. No es el sol que más calienta, de las
vacaciones, de la playa y el relax. Es una impresión de sombra negra
que se alimenta con el miedo a que la luz que se ve al final del túnel,
sea en realidad… un tren. Han pasado días o meses desde que te envié
una carta de presentación con currículum adjunto, (de manual pero
mejorada con el toque justo de humillación y elegancia que se exige para
la ceremonia de selección). Busca en tu papelera y allí la
encontrarás, tal vez sea ese gurruño que te ha caído fuera; no te
molestes en recogerla, es igual a las otras 3.569 que te quedan sobre la
mesa.
Escribir la carta de presentación que has desechado en una
décima de segundo, me ha ocupado una jornada de mañana y tarde, sin
contar la fase previa de varios días de acopio de materiales, lectura
de blogs, tutoriales y vídeos que me he tragado para no cometer ninguno
de los errores fatales que me descartarían como candidato. La carta que
envié a tu empresa hacía la número 200 de este mes; de mis 420 €
mensuales detraigo siempre una cantidad variable para compensar gastos
de gasoil, toner, papel y otros imputables a mi proceso de búsqueda
activa.
He esperado varios lunes al sol tu respuesta y no me ha
llegado, ni tan siquiera un escueto y frio “Acusamos recibo de su
carta…”, un mail de respuesta masiva, un saludo de plantilla modelo,
nada de nada.
Sepas que a pesar de tu desprecio (siguiendo las
indicaciones de mi coach) he sido insistente que no pesado, y me he
acercado en persona a tu empresa. Me ha atendido amablemente un buzón
inox de IKEA con un cartel pegado ”deja aquí tu currículum” visto lo
cual me he ido a casa para llevar a cabo el plan B.
Al llegar a casa
he buscado en internet el teléfono de contacto de tu empresa. No consta;
da igual, no me he venido abajo y con la colaboración de mi red de
contactos he conseguido el teléfono de tu oficina; he invertido mi
tiempo y el de los míos en realizar los ejercicios de preparación
física y psíquica recomendados y viralizados en las redes bajo el
epígrafe El contacto telefónico con el reclutador: musculatura relajada,
frases cortas a la par que elegantes, voz grave impostada en tono de
fa# menor… y me he lanzado:
- Buenos días me llamo… y desearía hablar con el responsable de recursos humanos.-
- De dónde llamas?-
- Pues verá, me llamo Mariano y querría contactar con la persona que se encarga de la selección de personal...-
- ¿Para qué quieres hablar con él?-
-
Pues verá, como le indicado, me llamo ….y estoy en búsqueda activa de
empleo, por ello me gustaría ponerme en contacto con la persona
encargada de la selección de personal y ver de qué manera podría
concertar una entrevista o remitirle mi currículum vitae -
- Hay un buzón en la entrada de las instalaciones para “echar” el currículum. Déjalo allí. Hasta luego.
Sepas
que (siguiendo las indicaciones de mi coach) me he superado, he
dedicado más tiempo a la averiguación de tu nombre y apellidos y lo he
intentado de nuevo, por supuesto sin éxito.
No me he dado por vencido
y a fin de mejorar en posicionamiento y visibilidad, he participado en
cinco seminarios: motivación, currículum, entrevista de trabajo,
trabajo y redes y aprender a emprender.
También me he inscrito en
varias bolsas de trabajo y he pedido al técnico del servicio municipal
de empleo que intente hacer llegar mi currículum a tu empresa. Misión
imposible: Ni él, ni yo, ni teléfono, ni mail. Sólo sombra y silencio.
En un último intento de contactar contigo y con otros como tú, me he
creado un perfil en linkedin y te he invitado a conectar pero no has
aceptado mi invitación. También he comenzado a seguirte en twitter,
pero no he sido correspondido.
Tampoco hemos coincidido en la
Pinkslipparty, ni en la feria de empleo. Otros compañeros tuyos sí han
estado allí gratuita, amable y desinteresadamente. Me han dedicado un
minuto y una palabra de ánimo y comprensión y se han llevado mi tarjeta y
mi currículum. Recuerdo los tiempos de bonanza, cuando me llamabas
desesperado porque la empresa necesitaba 100 operarios para el día
siguiente. Entonces no te importaba que hubiera abandonado la ESO, ni
las lagunas del currículum, ni mi cara en la foto de facebook. Captabas
talento a golpe de llamada al móvil, rezando para que alguien contestara
al otro lado y te dijera un.. “sin problema, el sábado a las 8” que te
librara del marrón. Entonces no había tiempo para experimentos, examen
del currículum al microscopio, dinámicas de grupo ni juegos de rol y
superar una entrevista de trabajo no era incompatible con vestir
camiseta de algodón.
Yo era tu candidato ideal, la demostración
empírica de tu talento de headhunter: Nada de bajas médicas, ni demandas
de derechos, más de diez años en la misma actividad tolerando la máxima
..”En esta empresa cobrarás poco, pero aprenderás mucho”, mientras tú
te liberabas del estrés en fines de semana de esquí, sesiones
paint-ball, reuniones de empresa en el Caribe y sesiones de coach para
directivos en las capitales europeas.
Yo no he cambiado. Sigo siendo
el que hacía la mejor masa para la obra, el que sabía hacer trompos con
el carretillo elevador, el más rápido descargando los camiones de Zara,
la que más sardinas por minuto metía en la lata de conservas y la que
más pulido dejaba el suelo de la oficina.
Lamentablemente llevo más de
seis meses sin trabajo, mi caída de ojos se interpreta en la entrevista
de trabajo como falta grave en la ortografía del lenguaje corporal y
la blazer me sienta como a Naomi Campbell los guantes de fregar. Tal vez
crees erróneamente que tu eficiencia en la selección de personas viene
dada por tu innato ojo clínico mejorado por tu titulación académica y
por las capacidades adquiridas en el máster de recursos humanos, pues
has de saber que no. Que la eficacia de tu gestión estaba y está
directamente relacionada con mi talento, disponibilidad y capacidad de
trabajo, mi responsabilidad, mi pericia profesional y la de los
millones de candidatos que, como yo, dedicamos nuestra vida a las
empresas y proyectos de otros.
Sepas que es un gesto de cortesía y
amabilidad acusar recibo de la carta de presentación y currículum de las
personas que se dirigen a ti, poniendo a disposición de la empresa su
tiempo, su valía y su trabajo. Es una cuestión de educación, talento,
empatía, asertividad e inteligencia emocional. ¿No son acaso esas las
condiciones que buscas en el candidato ideal en la era del talento?
Ten
en cuenta que el sol de los lunes calienta la cabeza de magníficos
profesionales con tu mismo perfil pero conscientes del valor del
detalle, que sí se tomarían ese pequeño gesto como elemento esencial
para el buen desempeño de tu puesto.
A todos los profesionales
conscientes de que las oportunidades están en las personas que
entienden la difícil situación de quienes han perdido su trabajo, vaya
mi agradecimiento por su consideración, sus consejos y por cada minuto
de tiempo que dedican a las acciones de mejora de la empleabilidad y
proyectos de apoyo a la inserción y potenciación del talento.
Fuente: http://www.gunterfrager.blogspot.com.es/2013/06/sin-actitud-no-hay-talento.html#.UoKkDuL75rc